Lunes , 17 febrero 2020
Inicio > Literatura de viajes > El Regreso del Beagle

El Regreso del Beagle

 

En el año 1836, tal que un día como hoy, llegaba al puerto de Falmouth, en la costa sur de Cornualles, el brick de 10 cañones de la marina real británica “HMS Beagle”, al mando del capitán Robert Fitzroy, después de circunnavegar el mundo durante cuatro años y nueve meses. El joven naturalista y estudiante para ministro de la iglesia anglicana, Charles R. Darwin era el más destacado miembro de la expedición, cuyo objetivo fue completar el estudio de las costas de la Patagonia y de la Tierra del Fuego, levantar los planos de las costas de Chile y Perú y de diversas islas del Pacífico; y por último realizar una serie de observaciones cronométricas alrededor del mundo.

 

 

Falmouth. Inshala. Fotografía: Tony Atkins

Falmouth

No es necesario hacer mucho hincapié sobre la importancia histórica y científica de este viaje, por ser de sobra conocida. Charles Darwin obtuvo en él todo el material necesario para la obra a la que dedicó el resto de su vida y que constituye uno de los grandes pilares de la biología: la teoría de la evolución por medio de la selección natural.

 

Lo que sin embargo no es tan conocido es que, en realidad, Darwin no viajaba en el Beagle en calidad de naturalista, o al menos no de forma oficial. Por aquel entonces, en la marina real británica existía una larga tradición, según la cual las funciones de naturalista eran competencia del cirujano de a bordo, en este caso el veterano Robert Mckormick.

 

¿Cuál era entonces el papel asignado para Darwin en la expedición?

 

Charles R. Darwin. Inshala. Picture

Charles R. Darwin

Dos notables características de los viajes por mar de aquella época; en primer lugar las travesías duraban muchos años y los contactos  por carta con parientes y amigos eran muy limitados. En segundo lugar, las normas de la “Royal Navy” dictaban que un capitán no podía tener ninguna relación social con sus subalternos. Hacía sus comidas solo y únicamente se reunía con sus oficiales para tratar asuntos del barco en términos estrictamente formales. El anterior capitán del Beagle se había suicidado durante el invierno austral de 1828, después del  tercer año lejos de Inglaterra.

Fitzroy, que contaba tan sólo con 27 años de edad, solicitó al almirantazgo la posibilidad de llevar un acompañante, una persona eso sí, que fuese “socialmente adecuada”. Fitzroy pertenecía a la aristocracia y buscó para ello un caballero interesado por la geología para compartir mesa y conversación durante los largos periodos de soledad oceánica. Darwin, en realidad, embarcó en la expedición del Beagle en calidad de acompañante del capitán.

 

 

El hecho de llevar dos naturalistas a bordo fue pronto una fuente de conflictos, eran de escuelas muy diferentes y a Darwin no le interesaba el tipo de ciencia de Mckormick. Aunque al principio cooperaron, sus caminos se fueron separando. Durante una escala en Río de Janeiro, Mckormick fue dado de baja por invalidez y enviado de vuelta a Inglaterra.

 

 

La relación entre Darwin y el capitán Fitzroy no fue buena en general. Esta se desarrollaba en términos razonablemente amistosos, más por obligaciones derivadas del cumplimiento de las reglas de cortesía que por afinidad emocional. Fitzroy era un ordenancista y un conservador apasionado, Darwin un liberal que defendía sus ideas con vehemencia, a pesar de eludir  algunas cuestiones delicadas para evitar ofensas; otras, como la esclavitud, les enfrentó abiertamente.

A pesar de ser dos hombres profundamente religiosos, sus puntos de vista en esta materia acabaron siendo muy dispares; este fue el elemento más perturbador de su relación.

 

Capitan Robert Fitzroy. Inshala. Picture

Robert Fitzroy

 

 

Años después de su regreso a Inglaterra, Charles Darwin, como casi todo el mundo sabe, publicó “El origen de las especies”, cuyos postulados revolucionaron el pensamiento científico de la época.

El capitán Robert Fitzroy, fue miembro del parlamento británico, gobernador de Nueva Zelanda y precursor de la meteorología moderna, entre otros servicios y aportaciones. A pesar de su brillante hoja de servicio, Fitzroy fue víctima de un trato injusto durante su mandato en Nueva Zelanda por defender los derechos de los maorís. El dolor que esto le produjo, el sentimiento de culpabilidad por considerarse involuntariamente responsable de la herejía de Darwin y su personalidad depresiva, le llevaron al suicidio en el año 1865.

 

 

 

                                  Pepe

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GD Star Rating
loading...
El Regreso del Beagle, 100% based on 16 ratings

2 Comentarios

  1. Hace años leí el viaje del Beagle, mientras estudiaba en la facultad de Ciencias Biológicas,me fascinó el personaje del Capitán Fitzroy, pero desconocía su faceta como hombre de ciencia. Muy interesante historia, contada desde un punto de vista diferente. Felicidades.

    GD Star Rating
    loading...
    • Estimado Carlos, es lectura obligada para cualquier naturalista, por su carácter tanto científico como literario. Fitzroy era un militar aristócrata muy de su época, pero hizo grandes cosas y aunque no tiene la tallla intelectual de Charles Darwin, merece un reconocimiento. Un saludo amigo.

      GD Star Rating
      loading...

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada.

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>