Lunes , 17 febrero 2020
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La increíble primera vuelta al mundo. Viaje o temeridad

Confieso que desde pequeño he estado obsesionado con la idea de formar parte de la historia, de relatar todo aquello que aconteciese en las Coronas de Castilla y de Aragón. Ya desde muy pequeño soñaba con la idea de viajar mas allá de los confines del mundo conocido y, por qué no, dar la vuelta al mundo. En aquellas lides, me gané más de un pescozón por no estar atento a lo que estaba haciendo y perderme en ensoñaciones absurdas.
 
Ahora, cuando ya soy una especie de trovador de historias hecho y derecho, tengo el honor de participar y escribir sobre los acontecimientos relevantes de nuestra historia gracias a mi buena memoria y discrección para relatar los hechos de la época, con la venia de los Reyes Católicos Isabel y Fernando, “tanto monta, monta tanto”.
 

Tratado de Tordesillas entre España y Portugal 1494. Vuelta al Mundo

Tratado de Tordesillas entre España y Portugal 1494. Vuelta al Mundo

De esta guisa y siendo yo muy joven aún tuve la oportunidad de estar presente en el solemne acto de la firma del Tratado de Tordesillas, el 7 de junio de 1494 día del señor, entre los representantes de los Reyes Católicos por una parte, y los del rey Juan II de Portugal, por la otra, en virtud del cual se estableció un reparto de las zonas de navegación y conquista del Océano Atlántico y del Nuevo Mundo mediante un meridiano situado 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde, a fin de evitar conflictos de intereses entre la Monarquía Hispánica y el reino de Portugal.
 
Cantino planisphere (1502)» de anonymous Portuguese (1502). Vuelta al mundo

Cantino planisphere (1502)» de anonymous Portuguese (1502). Vuelta al mundo

Este hecho desencadenó proyectos de conquista de los nuevos territorios por ambas partes y asentamientos comerciales en ellos. El más ambicioso tenía como objetivo alcanzar por Occidente las tierras de Asia, siguiendo el viejo sueño de Cristobal Colón, y reinando ya Carlos I –más tarde, emperador Carlos V– a fin de reclamar para España la posesión de las islas Molucas, cuya confusa ubicación geográfica originaba dudas sobre la adscripción a una u otra potencia.
 
No tuve muchas dudas de cuál iba a ser la nueva aventura en la que me vería involucrado, así es que tomé las medidas oportunas. Hablé con mi esposa, ella ya sabía de mis intenciones con sólo mirarme a los ojos, besé a las niñas, ya casi mocitas y me dispuse a viajar a la Corte para solicitar el permiso a Carlos I para embarcar en una de las cinco naves que zarparon de Sevilla en agosto de 1519.
 
Zarpé en la nao llamada Victoria rumbo hacia las Américas, en la travesía más impresionante que se podía realizar en aquella época. El mar, el inmenso mar, cinco cascarones a merced de los Alisios y 270 valientes comandados por Fernando de Magallanes –Fernâo de Magalhâes– navegante portugués al servicio de España, que atendió a sus proyectos con el empeño que no puso el Rey de Portugal.
Cinco naves y 270 valientes, aventureros, hombres rudos, hombres en busca de la riqueza de las Nuevas Tierras y de la gloria, el honor y el reconocimiento de la Corona de España. 270 valientes y yo, un hombre normal, un hombre con la inconsciencia que otorga la ignorancia y el arrojo que imprime la ilusión.
Llegamos sin novedad a las Islas Canarias. En este punto comenzaron las desavenencias, ya que Magallanes no reunió a capitanes y pilotos antes de zarpar rumbo a América, lo que le valió ser tildado de autoritario entre los españoles y le produjo no pocos problemas en los momentos más difíciles de la expedición.
 
Réplica de la Nao Victoria, el único de los cinco barcos de Fernando de Magallanes que volvió a España en 1522. Vuelta al mundo

Réplica de la Nao Victoria, el único de los cinco barcos de Fernando de Magallanes que volvió a España en 1522

Llegamos con buena salud y con la ayuda de Dios a la Patagonia en abril de 1520, donde Magallanes ordenó invernar. Es allí donde se produjo un motín dirigido por el capitán de la nao Victoria, barco en el que yo me encontraba, y en el que tomó parte Elcano. Estuvo a punto de triunfar al rebelarse tres de las naos, pero Magallanes logró vencer la rebelión condenando a muerte a Quesada, capitán de la nao Concepción, y dejando en tierra a varios de los cabecillas. Creo que no quiso tomar mayores represalias para no quedarse sin hombres.
 
Yo salvé mi pellejo ya que desde ese momento se me ordenó escribir todo lo que aconteciera en la expedición, para mostrarlo como prueba ante el emperador y formar un consejo de guerra.
 
En agosto Magallanes decidió continuar viaje; y en octubre avistamos el Cabo de las Once Mil Vírgenes, considerado actualmente como el comienzo del estrecho de Magallanes (en honor a su descubridor) y que da acceso al océano Pacífico, bautizado así por permanecer extrañamente en calma. Felizmente, en noviembre de 1520 salimos al inmenso océano Pacífico con tan sólo tres de las cinco naos, ya que una naufragó y otra decidió desertar y volver a España.
 
El hambre, la sed y una enfermedad conocida en Europa como “La peste de las naos”, fueron nuestros acompañantes durante más de cuatro meses. Navegamos sin descanso, tan sólo teníamos serrín de madera bañado en orín de rata para comer; incluso éstas se convirtieron en un manjar por el que se podía hasta matar. Avanzamos pues entre grandes penurias y tormentas hasta arribar a las Islas Marianas y posteriormente a las islas Filipinas, cumpliendo así el mandato de Carlos I de reclamar para España la soberanía sobre ellas. Con la moral por los suelos, dudo de que pueda volver a ver a mis queridas niñas y a mi mujer; pero estoy tan débil y enfermo que sólo pienso en encontrar una buena dosis de termitas que echarme al gaznate.
 
En aquellas latitudes la desgracia se adueñó por completo de la expedición. Hubo un error, un gran error a tenor de las consecuencias que tuvo. Magallanes decidió establecer contacto con los indígenas de la zona para crear lazos comerciales y de amistad con ellos, sin ser este el objetivo de la expedición. Esto resultó ser un error fatal ya que se mostraron muy hostiles hasta el punto de causar la muerte de gran parte de la expedición, incluida la mayoría de la oficialidad y del propio Magallanes.
 
Mapa del primer viaje de circunnavegación mundial, con salida y llegada a Sevilla y mostrando su escala prolongada en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), España. Vuelta al mundo

Mapa del primer viaje de circunnavegación mundial, con salida y llegada a Sevilla y mostrando su escala prolongada en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), España.

Es en ese momento cuando Juan Sebastián Elcano tomó el mando de la expedición y recuperó la misión inicial, cargando en Tidore, capital de las Molucas, las codiciadas especias de la región.
 
Inmediatamente la nao Victoria, la única que quedaba en condiciones, emprendió el retorno doblando el Cabo de Buena Esperanza y remontando, en septiembre de 1522, el río Guadalquivir para entrar en Sevilla aclamados por la multitud, con sólo 18 tripulantes y un servidor, de los 270 que partieron en 1519.
 
Creo que envejecí diez años en esta increíble hazaña, que a la postre y sin pretenderlo se convirtió en la primera vuelta al mundo. Un hecho histórico del que he formado parte y del que por fortuna he regresado. Quede así para la historia. No sé si ha merecido la pena para la Corona, Dios quiera que así sea. Personalmente, me considero un privilegiado y un loco por mi temeridad. Dios bendiga al emperador Carlos V.
 
Escrito en Ceuta, mi tierra natal, en la primavera de 1523 en compañía de mi mujer y mis muy queridas hijas, ya mocitas.
 
Un dato a añadir: la expedición costó 8.346.379 maravedises: una verdadera fortuna.
 

Mauro Villa de Gea, viajero en el tiempo

 
 
 

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2 Comentarios

  1. Querido lector, imposible mantenerse al margen cuando no hay nada que comer, frente a líderes déspotas que probablemente han perdido la cabeza.
    Pero a pesar de todo, mi profesión me ayudó mucho en este caso ya que mi pensamiento casi único en momentos así estaba destinado a la idea de volver con vida ya que debía encargarme de contar esta gran aventura, tal y como estoy haciendo.
    Muchas gracias por tu interés, percibo en tu comentario un gusto por el modo en el que narro los acontecimientos acaecidos en el siglo XVI

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  2. Es un gran honor dar con uno de los supervivientes de esta proeza de la historia.
    Y aunque su relato y los de su compañero Pigafetta no tienen desperdicio, no puedo dejar pasar la oportunidad de saciar mi curiosidad sobre los asuntos del espíritu en situaciones tan extremas. Siempre me pregunté qué se movería realmente en el corazón de aquellos hombres perdidos en la incertidumbre de lo desconocido. Se apenaban al fracasar un motín que habían ansiado en silencio? Se hubieran unido, de haber podido, a la nave que desertó? Desearon la muerte de Magallanes para su liberación?…O por el contrario les movía la fe, la lealtad y la esperanza verdadera?
    Estoy seguro de que las pasiones que los acontecimientos fueron desatando en cada uno de vosotros fueron únicos, muy personales.
    Si me permite la pregunta Mauro, cómo fue su experiencia en este sentido?

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