Lunes , 17 febrero 2020
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“No sé donde estáis, no he enviado a nadie a buscaros”
Caos en el mercado Fotografía: Mig

“No sé donde estáis, no he enviado a nadie a buscaros”

 
Bajamos del avión, mi primer impulso es detenerme y besar el suelo, es un sueño que comienza a hacerse realidad, estoy emocionado. Recogemos nuestras mochilas en una especie de estado febril, por primera vez estoy allí… Ya sólo queda el último trámite, hay que pasar la aduana, ¡que sensación! Son todos negros, negros color chocolate oscuro, muchos de ellos militares, otros con traje, muy serios, con sus gafas oscuras tipo ray ban que hace que se sientan importantes. Estoy impresionado, ahora soy yo el diferente. “¿Algo que declarar?” No, nada… “Bien, puede salir”. Y salimos…
 
Salimos y allí están esperándonos dos negros. “¿Sois amigos de Nico?”. “Sí, somos amigos de Nico…” “¿Sois los que ha enviado para que nos llevéis a su casa?” “Así es, nos ha enviado para llevaros a su casa; pero antes, tomemos una coca cola en el bar”. Nosotros estamos encantados, son nuestras primeras horas en Senegal, tenemos los ojos tan abiertos que debemos parecer corderitos deseosos de aventura a la espera de ser devorados.
 
Dakar, autobús senegalés

Dakar, autobús senegalés

Reimos, charlamos… y por fin llega la hora de partir. Vamos a casa de Nico. Tomamos un autobús, ¡nuestro primer autobús africano! Después de media hora nos bajamos y nos dicen nuestros nuevos amigos que ahora vamos a tomar un taxi; Nico vive en las afueras de Dakar, junto a la playa. Y por fin llegamos, contentos, aún emocionados por la llegada, no hace ni dos horas que hemos aterrizado. Nos acercamos a un “hotel” que dicen que tienen preparado para nosotros, se trata de una casa junto a la playa, muy limpia y con mucha luz; es normal que así sea, ya que no hay un solo mueble y ni siquiera tiene techo. Sin darnos cuenta, en un momento tenemos junto a nosotros más de una docena de negros que se acercan a curiosear… Y siguen llegando…

 
Hablamos entre nosotros, tenemos la impresión de que nos hemos metido en un lío, estos no son amigos de Nico, no estamos en su casa. Como soy el único que habla francés me acerco a Salam, es él quien toma las decisiones, le digo que tenemos que llamar a Nico, que nos estará esperando y estará preocupado por nosotros. Ante mi insistencia, accede a que llame por teléfono. “No sé donde estáis, no he enviado a nadie que fuera a buscaros, no sé con quien estáis, ¡tened mucho cuidado!” Esta es la bonita conversación que mantengo con Nico, así sin más… Nos encontramos en una situación muy complicada, estamos en Dakar, en un lugar junto a la playa donde no hay taxis, a merced de nuestros nuevos amigos.
 
Volvemos a hablar entre nosotros, un cónclave importante en el que decidimos que tenemos que salir de allí cuanto antes, y si cuesta dinero, ese será el mal menor. Decidido, me acerco a Salam y le digo que debemos irnos, tenemos contratado otro hotel y no podemos quedarnos. “Ok”, me dice, “vayamos tú y yo a buscar un taxi para que os marchéis”. En este punto la situación es crítica, Salam me propone adentrarnos en Dakar para buscar un taxi mientras que mis compañeros se quedan allí, sin tener ni idea de francés y rodeados de un buen montón de negros. Durante el trayecto, mantengo repartidos mis sentidos entre la conversación con Salam y la ruta que seguimos por las calles de Dakar… una a la derecha, dos a la izquierda, recto, de nuevo a la derecha…

 

Uffff, que complicado, si he de salir corriendo, ¿hacia dónde iré? “Creo que merezco una recompensa, hemos trabajado mucho para vosotros… Me gustan tus botas, ¿me las das?” No, no te las doy, no tengo otras… (si hubiera insistido me las quito al momento). “Me gusta tu camiseta, ¿me la das?” Sí, cuando volvamos te doy mi camiseta… “Merezco una recompensa, tendrás que darme dinero…” La situación es tensa, estoy nervioso aunque creo que no se me nota… y seguimos andando, ¿cuánto dinero? “¿Cuánto dinero tenéis?”, me pregunta con descaro Salam… No tenemos mucho dinero, no somos alemanes, venimos con mochila, vamos a un hotel muy barato, somos tan pobres como vosotros…

 
Dakar. Taxi senegales

Dakar. Taxi senegales

“Sí, pero yo lo merezco, he trabajado mucho para vosotros…” Dios mío, mis amigos están en otro lugar, yo preocupado por ellos y ellos preocupados por mí. Después de negociar y caminar durante media hora, cerramos el trato: serán cuatro camisetas, un pantalón y aproximadamente 100€ al cambio. Salam está contento, y yo también, después de todo no es casi dinero para nosotros… “Eso si, tú te vienes con nosotros a ver a tu amigo Nico”. ¡Claro!, ningún problema. Volvemos al “hotelito” en un taxi. El encuentro con mis amigos es de lo más sentido, abrazos, risas nerviosas, ¿qué tal estás?, ¿qué ha pasado?, ¿estás bien?, ¿estáis bien?… Cuando ven que he traido un taxi, nos apresuramos a coger nuestras mochilas y a meterlas en él, ya no les hacemos caso, no preguntamos… Ya estamos en el taxi, Salam sube al asiento delantero, el taxista no habla francés. Más tranquilos, pero aún en tensión, recorremos la ciudad durante más de una hora. Nos detenemos en un semáforo y Salam dice que ha visto a un amigo; sin pensarlo dos veces abre la puerta y sale del coche… Nunca más le volveremos a ver. Por suerte, el taxista ya sabe adónde vamos, lo tenemos bien señalado en un mapa. Por fin llegamos a casa de Nico, y después al hotel. La conversación con Nico no merece la pena contarla aquí; hubo enfados y deseos de decirle algunas cosas… pero no, no lo hacemos, en realidad ha sido culpa nuestra.

 
Por fin en el hotel, aparece la risa floja, los nervios acumulados y por fin la relajación después de la tensión que hemos vivido. ¡Vaya aterrizaje que hemos tenido! Madre mía… Comenzábamos a darnos cuenta de la situación por la que acabábamos de pasar… y que, además, no sería la única en este precioso viaje.
 
Pasados unos días, cuando ya estamos más asentados, nos cuentan que lo normal es que estén de fiesta contigo tres días y al cuarto te desvalijan por completo y te echan del “hotel”. Después de todo, sabemos que hemos sido muy afortunados.
 

Lugar: Senegal, aeropuerto Yoff/Léopold Sédar Senghor, playas de Dakar y cuidad de Dakar

 
Mig
 
 
 
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6 Comentarios

  1. Que mal tio!!! menuda angustia, yo reconozco que algunos paises por muy exoticos y bonitos q sean me imponen respeto, pero si al final sales sano y salvo eso te hace mas fuerte supongo. Buen relato pero ufffff….

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    • Marieta, muchas gracias por tu comentario. Fue un momento muy complicado es cierto; fuimos unos inconscientes… La verdad es que me sirvió para tener mas cuidado en el futuro, sin miedo pero con cierto cuidado, un poquito alerta.
      No veas lo bien que nos sentaron las cervezas que nos tomamos después, cuando ya estaba todo controlado…

      En ese viaje ocurrieron un montón de cosas, muy buenas y otras menos buenas pero sí te puedo decir que fue un viaje que no olvidaré nunca. Me encantó!!! de hecho volví al año siguiente y seguro que volveré alguna vez más. Lo que conozco de Senegal no es que sea especialmente bonito, son sus gentes la que lo hacen especial a mis ojos.
      A mi modo de ver, si el país te impone respeto tienes dos opciones, relajarte o no viajar y buscar otro destino. Las dos son estupendas, sólo faltaría que viajaramos sabiendo que vamos a sufrir!!!

      Y sí, salimos sanos y salvos, dispuestos a seguir nuestro viaje :-) ))

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  2. Tremenda experiencia, aunque luego formara parte importante de nuestras experiencias vitales, no es la mejor manera de comenzar un viaje. De los errores se aprende, aunque siempre es mejor aprender de los errores ajenos que sufrirlos en carne propia. Gracias por habernoslo contado. Un abrazo

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    • Inshala_Mig

      Tienes razón Joseba, no es el mejor modo de comenzar un viaje. Te aseguro que aprendimos muy bien la lección. Después de reírnos durante un rato sin mucho sentido, comprendimos la gravedad de la situación. Esta experiencia me enseño a ser más suspicaz y a pensar dos veces. Senegal es un país maravilloso al que sin duda volveré, espero que pronto, pero también hay personas dispuestas a engañar o hacernos alguna jugada sucia. Hay que estar atentos, siempre…
      Gracias por tu gran comentario y por leernos habitualmente

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  3. Mamma mia que canguelooo !! Sin duda salisteis bien parados al final !!!…Y desde luego, que ante situaciones así, no sabes de dónde sacas el valor hasta que no las vives eeh…. brrrrrr piel de gallina coooock

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  4. joer…se me han puesto los pelos de punta…me ha dado un escalofrío…es como si estuviera allí

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