Jueves , 21 septiembre 2017
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  • Boda: el medio de transporte más habitual

    Fotografía: Cris Terré

  • Niños ugandeses en el colegio

    Fotografía: Cris Terré

  • Cris y su amiga Maureen

    Fotografía: Cris Terré

  • Niña haciendo la maleta para marcharse de vacacionea Fotografía

    Fotografía: Cris Terré

¡OLIOTYA UGANDA! (II)

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A mí, me han robado totalmente el corazón, volver a verles después de un año, y que te den una bienvenida calurosa, tierna y, quiero pensar que sincera, es una sensación increíblemente bonita.
 
Aterrizo en la escuela de St. Paul Kaaso y disfruto del brillo especial de los ojos de los niños, las risas interminables en sus caritas, te miran, te tocan, te vuelven a tocar, te pellizcan, te acarician el vello de tus brazos y luego… se desternillan de risa con sus carcajadas contagiosas. Te enseñan orgullosos sus libretas, de tapas azules y desgastadísimas que encierran en su interior la perfección de su caligrafía. Les encanta ir al cole y disfrutan aprendiendo. Desean saber, quieren aprender…
 
Niña ugandesa en el colegio Fotografía: Cris Terre

Niña ugandesa en el colegio
Fotografía: Cris Terre

Cuando voy caminando por los senderitos se oyen unas vocecillas a lo lejos que gritan: “muzungu! Muzunguu!!!” y de repente, un sinfin de niños corren detrás de ti riendo, te siguen y te saludan en Luganda, ¡oliotya Muzungo! ¡Bulungi nyabo! Y se rien…
También encuentras a personas mas mayores en el camino, también quieren saludarte, y sus saludos, duran como mínimo 3 ó 4 minutos y te sonríen, siempre te sonríen, luego tu sigues tu camino, y ellos el suyo girándose de vez en cuando para mirarte de nuevo.

 
Uganda está lleno de buen humor, de historias terribles, de risas, de miradas tristes, de mercados repletos de frutas y verduras, de hambruna, del humo de los rolex y del olor de los chapatis, de bicis construidas con retazos y cargadas de matoke (plátanos verdes), de barro y lluvia, de matatus con el triple de gente que asientos disponibles, de música y gente bailando con sonrisa eterna en sus labios…
 
Recuerdo con un cariño muy especial, una niña llamada Sisi, de 17 años. Su aspecto la hacía parecer de nueve. La conocí en el hospital, en la sección que tiene Kim para los niños desnutridos. Sus piernas apenas le permitían caminar y tenerse en pie, estaba muy débil, pero siempre la vi con una preciosa sonrisa dibujada en su cara, y una mirada vergonzosa. Se pasaba el día haciendo pulseras y te las enseñaba con orgullo. Unas pulseras realmente bonitas!! Estuvo ingresada en el hospital un par de semanas. Ya más recuperada, la llevaron en un “boda” –especie de motocicleta- a su casa, a unos 50 minutos de Kyotera. Sisi, está viviendo con su hermana mayor. Son huérfanas…
 
Jugando a las cartas en casa de Kim Fotografía: Cris Terre

Jugando a las cartas en casa de Kim
Fotografía: Cris Terre

También guardo un gran recuerdo de Bruno, el niño mayor. Estudiante del colegio St. Paul Kaaso. Le conocí el año pasado, y ya me contaba que quería estudiar mucho para ser médico y curar a la gente para que no se muriera. Este año lo vi de nuevo, y cuando me vio entrar, enseguida vino, y me dio la mano, como un hombrecito. Él era, es, el líder, y todos los demás le admiran.

 
Quedaban pocos días para el comienzo de las vacaciones, y poco a poco se iban yendo los niños a sus casas -los que tenían familia-, los padres iban a buscarlos en sus “bodas”, e incluso a algún niño fueron a buscarle en camioneta o coche, signo de riqueza en Uganda. El colegio se quedaba cada vez más vacío, podía ver a los niños guardar sus cosas en cajas metálicas, limpiar sus uniformes y ponerse sus mejores atuendos para estar bien guapos cuando vinieran a buscarles, también se llevaban sus colchones enrollados… Bruno fue uno de los últimos niños en irse, nadie le vino a buscar, se puso su gorro hecho con el tronco del matatu, enrolló su colchón y lo ató junto a su maletita en la bici… el solito, emprendió el camino a su casa, de noche, tenía 4 horas largas de viaje… El niño mayor volvía a casa.
 
Cris Terré -viaje a Uganda- 2012
 
 
 
 
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3 Comentarios

  1. Genial Cris, grandes viajes, grandes historias, dan muchas ganas de acompañarte!

    :-)

    Laia

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  2. bonito, bonito, bonito,.
    La sonrisa de esos niños denota felicidad conformándose con lo poco que tienen, aprendiendolo a valorar mucho más que en la zona “rica y culta” que es la nuestra.

    Adelante, no te desanimes!!!
    Si el mundo se llena de buena gente como tu, los “malos” no tendrán razón de ser.

    Si si

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