Domingo , 8 diciembre 2019
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Petra, una maravillosa experiencia de viaje

Petra merece mucho la pena, es una maravillosa experiencia de viaje.

 

Petra, desfiladero. Experiencia de viaje. Foto: Pixabay

Petra, desfiladero. Foto: Pixabay

¿Por qué estábamos en Jordania cuando ese no era nuestro destino? Es lo que ocurre cuando consigues un vuelo barato, en esta ocasión con las líneas aéreas Jordanas. La verdad es que se lo montan bien. Los vuelos transoceánicos hacen obligada escala en Amman. ¡Y da tiempo para visitar la ciudad y mucho más! Ese es el objetivo y doy fe de que lo consiguen.

 

La jugada es estupenda, te bajan del avión y te envían a un hotel gratuito que tienen preparado para los viajeros que están en tránsito y vuelan al día o día y medio siguiente. Tiempo más que suficiente para que puedas visitar las ruinas de Jerash, Petra o la propia Amman, capital del país.

 

Pues nada, como de costumbre hay que tomar las cosas como vienen y aprovechar la situación. ¡Oh sorpresa!, cuando llegamos al hotel nos abordan dos personas que dicen ser los responsables oficiales de turismo, y así parece ser. Con gran amabilidad nos invitan a pasar a la oficina y nos ofrecen varias visitas para el día siguiente. “Pero nosotros tenemos vuelo al día siguiente por la noche”… “Oh, no se preocupen llegarán a tiempo de recoger su maleta y llegar al aeropuerto”. Es verdad, lo tienen todo preparado, son unos profesionales.

 

Petra, puerta del tesoro. Experiencia de viaje. Foto: Pixabay

Petra, puerta del tesoro. Foto: Pixabay

Decidimos alquilar un coche, es lo más barato siendo tres, y nos permite tomar algunas decisiones en cuanto a tiempo y horario. No queremos que nos mareen, queremos ir a Petra, la maravillosa Petra de piedra rosácea. La verdad es que es una buena oportunidad de vivir una experiencia de viaje para contarla después –eso estoy haciendo ahora– y los jordanos lo saben. ¡Quién no va a querer visitar Petra una vez en la vida!

 

Tomamos una cerveza para celebrarlo en el bar del hotel; son musulmanes pero no tontos, en el bar del hotel hay cerveza y lo que tú quieras, el hotel está plagado de viajeros de todas las nacionalidades, eso sí, en tránsito.

 
 

Madrugamos mucho para aprovechar el día al máximo, van a ser 10 horas visitando esta majestuosa ciudad. El viaje lo hacemos plácidamente, la carretera es buena y nuestro chófer conduce bastante bien. Como si fuéramos unos paletos, nos reímos mucho cuando vimos el pedazo de coche que habíamos alquilado por 80 dólares, una maravilla.Y ahí está, tras flanquear el desfiladero, frente a nosotros el famoso cañón que aparece en la película de Indiana Jones. Al recorrerlo piensas en lo sencillo que ha sido ocultar la existencia de la ciudad durante tantos años –fue descubierta por Jean Louis Burckhardt en 1812–.

 

Una maravilla…

 

Petra, monasterio. Experiencia de viaje. Foto: Pixabay

Petra, monasterio. Foto: Pixabay

Una maravilla de ciudad cuando por fin te encuentras frente a “El tesoro”, el primer edificio y el más conocido de Petra. Es inmensamente alto, esculpido en la piedra, cuántas persona libres o esclavas dejarían su vida en su construcción… Qué barbaridad de construcción.

 

Los colores son impresionantes, la piedra adquiere tonalidades que pasan del tierra siena al rosa pálido y al anaranjado. Un espectáculo para la vista, sobre todo al atardecer cuando el sol de justicia nos concede unas horas de tregua hasta el anochecer.

 

Petra, anfiteatro. Experiencia de viaje. Foto: Pixabay

Petra, anfiteatro. Foto: Pixabay

 

Pasada la primera sensación, avanzamos por la calle principal de la ciudad nabatea. Nos impresiona ver cómo las casas están hechas en la piedra como en el barrio granadino del Albaicín. Entramos en alguna de ellas y nos maravillamos con su color interior. No hay nada, sólo piedra, pero vaya piedra.
Para nuestra sorpresa comprobamos que el teatro romano es impresionante. ¿Alguien se imagina asistir al teatro en un escenario como este?

 

Recorremos la ciudad de arriba a abajo, de abajo a arriba, por suerte no hay muchos turistas, es “raro” nos dicen los paisanos.

 

Una vez hemos saciado nuestra ansia de “verlo todo” decidimos que lo mejor es tener una visión elevada de la ciudad. Subimos a una colina de las que flanquea la ciudad. Desde la atalaya observamos, miramos y nos hacemos idea de la majestuosidad del lugar. ¡Mira qué pequeñas son las personas en comparación con los edificios!, parece mentira pero es real.

 

Petra, color en la piedra. Experiencia de viaje. Foto: Pixabay

Petra, color en la piedra. Foto: Pixabay

Por la tarde, coincidiendo con el ocaso del sol, decidimos bajar y dar la última vuelta. Es ahora cuando aparecen los verdaderos tonos de la piedra antes quemados por el intenso sol. Tenemos rosas intensos, otros débiles, naranjas de todo tipo, marrones, ocres y hasta verdes… un espectáculo. Con el corazón lleno de alegría y con una última mirada desde el comienzo del desfiladero, nos despedimos de la maravillosa ciudad que bien ha valido esta experiencia de viaje.

 

Al alba ya estamos montados de nuevo en un avión de las líneas jordanas que nos lleva a Indonesia…

 

En la actualidad Petra está considerada como una de las nuevas siete maravillas del mundo.

 
 
 

Mig

 
 
 

 
 

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