Domingo , 8 diciembre 2019
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Tis Isat, las cataratas del Nilo azul en Etiopía

Tis Isat, las cataratas del Nilo Azul

Tis Isat, las cataratas del Nilo Azul

Tis Isat significa “agua humeante” en amhárico, lengua de los Ámhara y co-oficial de Etiopía.
 
Nos alojamos en la orilla del Lago Tana, en la apacible ciudad de Bahir-Dar.
 
Decidimos visitar las cataratas Tis Isat, las más importantes de África que, por si no fuera suficiente, forman parte del mágico Nilo, el legendario Nilo Azul. Pronunciar su nombre evoca tiempos antiguos y grandes aventuras leídas, imaginadas, vividas o por vivir.
 
Y salimos al encuentro del Nilo Azul
Tomamos un frágil esquife –quizás no tan frágil– y navegamos el Río hasta un punto del que no recuerdo su nombre; lo que sí recuerdo es a los cocodrilos apostados en la orilla al acecho, calentando su cuerpo y preparándose para entrar en acción. Impresionante manifestación de la fauna en libertad. Precioso e inquietante, ya que estamos pasando a menos de cinco metros de ellos. La sonrisa nerviosa nos delata, pero el orgullo nos impide decir nada. El orgullo y el hecho de que es recomendable no hacer ruido junto a los cocodrilos.
 

Cocodrilo del Nilo Azul. Tis Isat

Cocodrilo del Nilo Azul

Comenzamos el camino a pie; no es duro, no es largo, son unos cinco kilómetros en los que disfrutas de la vegetación, ¿quién dijo que Etiopía es árida y seca? Lo es sin duda, pero en la zona sur exclusivamente; el Norte es realmente verde, muy verde en temporada húmeda.
A nuestro alrededor niños, niños que esperan su oportunidad, nos saludan, se acercan, se alejan, hablan con nosotros. El más osado se atreve a hacer la pregunta en inglés-etíope “Do you need a guide, Sir?” (¿Necesita un guía, señor?). La primera respuesta que nos sale es decir que no, vamos muy bien solos.
 
Error, grave error. Error casi de principiante.
 
Es imposible cambiar o pretender modificar las costumbres de la zona, imposible luchar contra una costumbre establecida desde hace tiempo, no se puede romper la cadena. Así nos lo explica nuestro autoproclamado guía, un niño de unos 10 años, simpático y divertido, que hace de pastor que ahuyenta a las fieras, sus otros compañeros, y nos libra del acoso incesante del resto de la chavalería congregada en torno a nosotros. “Somos muchos más ahora”, me explica, “porque no hay muchos turistas”. El acoso continúa, y continúa, incluso hay algún momento tenso-divertido por nuestra parte. Uno de nosotros estalla ante tanto acoso y espeta en “spaninglís” “¿Du yu andestan mi when ai espik?”, los otros tres compañeros nos morimos de la risa, ha sido un rugido de leona en el país de los leones de melena negra, tan sorprendente que al principio surge efecto, pero a los cinco segundo ya reímos todos sin parar, incluidos los niños.
 

Mig junto a las cataratas Tis Isat, en el Nilo Azul. Inshala Travel

Mig junto a las cataratas Tis Isat, en el Nilo Azul

En realidad nos ha venido bien, se ha descargado la tensión y por fin convenimos con nuestro autoproclamado “guía” un precio para el trayecto. Él se encargará personalmente de llevarnos hasta las cataratas.
 
Cruzamos riachuelos, contemplamos el paisaje, bello, sosegado, ya sin la presión de los niños, ese es el trato. La estrategia es acosar al blanco de turno hasta que se decide a contratar a su guía particular. Una vez conseguido, consideran el trabajo terminado y a por el siguiente. Es su modo de vida, su país, hay que aceptarlo y sonreir, no por fuerza, sino por convicción. Eso es lo que hacemos.
 
El espectáculo es precioso, qué ruido, qué fuerza tiene el agua aunque sabemos que tan sólo fluye el 15% del agua que caía antaño. Decido bajar hasta el fondo de la cascada. Me empapo de agua, estoy feliz, muy feliz de sentir en mi piel el agua del Nilo Azul, ¡no me lo puedo creer!

Cataratas del Nilo Azul antes del desvío de agua. Fuente wikipedia

Cataratas del Nilo Azul antes del desvío de agua. Fuente wikipedia

Abro los brazos y recibo el agua con devoción, pensando en la grandiosidad de este gran río africano. No lloro –esta vez no– pero soy realmente feliz, he tomado una dosis de África en mi propia piel y no me quiero marchar de allí… Una pena que no te puedas bañar. No es que no puedas, sino que es bastante peligroso hacerlo por la fuerza que tiene el agua. Me acerco hasta donde creo que aconseja la prudencia. Abro mis poros, todos ellos y recibo al gran río. Es un momento singular cargado de simbolismo para mi. Me gustaría saber quién puede decir que ha recibido al Nilo en su cuerpo, llenándose de él. Yo sí puedo y me siento feliz de haberlo vivido. No es misticismo, es amor por África; soy seguidor de valores, no de personas, aunque normalmente los valores residen en las personas. Éste no es el caso porque el Nilo es hacedor de vida, el Nilo limpia el alma de impurezas aunque no quieras, tal es su fuerza. Esa era la fuerza de los antiguos egipcios.
 
Y transcurre el tiempo, allí de pie, mirando el agua con su precioso color chocolate con leche, ensordecedora y magnética, sintiéndola, empapándome de África.
 
La vuelta a Bahir-Dar no la recuerdo, mis sentidos se quedaron junto al río, en el fondo de la catarata. Y mi pasaporte casi también, no recordé que lo llevaba encima –¿dónde iba a estar si no?– y se mojó por completo. Milagrosamente, sólo necesita una tarde para secarse y quedarse presentable de nuevo.
 
A veces me gusta pensar que sigo allí, junto al río Nilo, cierro los ojos e imagino que estoy en Tis Isat, es una de mis imágenes preferidas. Ojalá algún día pueda cumplir mi deseo de navegar por los cuatro grandes ríos africanos: El Nilo, El Congo, el Niger y el Zambeze. ¿Alguién se apunta?
 
Cataratas Tis Isat. Río Nilo Azul. inshala Travel

Cataratas Tis Isat. Río Nilo Azul. inshala Travel

Tis Isat ya no es lo que era desde que el gobierno etiope decidió desviar el 85% de su cauce natural hacia un canal que produce energía hidroeléctrica para abastecer el país. Pero a pesar de todo, cuando llegas al fondo de las cataratas y contemplas la fuerza con la que el agua del río recibe al agua que cae más de 40 metros, tienes la sensación de que su fuerza va a hacer un agujero y continuar camino hacia el centro de la tierra. Lo recuerdo como si fuera ayer, completamente empapado y sintiéndome parte de la naturaleza, un árbol más…
Seguro que esa decisión no fue la mejor para el entorno natural, pero quiénes somos nosotros para criticar. ¿Acaso los etíopes no tienen derecho a rentabilizar sus recursos naturales? ¿Es que no hemos hecho esto mismo en Occidente y fuera de Europa en otros países con compañías en manos de Occidente? Sería muy hipócrita criticar esta actitud, aunque no me guste la decisión del gobierno etíope. Coincido plenamente con la opinión de Paco Nadal sobre este asunto en su blog, dentro de “El Viajero” en El País, y añadiría que si se quiere solucionar el problema africano, debemos ayudarles a generar riqueza sostenible, no enviarles comida (y no sigo por este camino, que no es el objeto de este artículo).
 
El agua es vida, el río es vida, pero la vida moderna requiere de “otras” cosas menos naturales. Será que nos estamos volviendo locos.
 

Mig

 
 
Si quieres conocer más opiniones puedes ver la página sobre las cataratas Tis Isat, en Minube.com

 
 
 

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3 Comentarios

  1. Uuuuuf que pasada! Que grandísima sensación poder estar ahí con todos los sentidos absorviendo esas magnificas cataratas y empaparte de ellas!! Increíble!!
    Además…, lo has contado de una forma que casi casi me has tranaportado allí mismo…como si me salpicara el agua del Nilo… Etiopía es uno de los lugares donde me encantaría ir…Y ahora tras leer eata entrada, aun me han venido mas ganas!! Uuuf!

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  2. Wow!!! Que pasada….
    Desde luego Etiopia es una de mis sueños pendientes, que creo que ahora que viajamos con un niño pequeño tendrán quen esperar un pelín.
    Nos falta tanto de África…

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    • Inshala_Mig

      Muy ciertas tus palabras Jordi cuando dices que nos falta tanto de África… es un continente inmenso y rico en muchísimas facetas. Me encantaría poder recorrerlo de arriba a abajo sin parar pero como bien indicas, hay proyectos que quizás tengan que esperar un poco pero todo llega. En Inshala nos gusta ser muy positivos, es seguro que tu momento de viajar con el peque llegará. De todos modos, no tuvimos ningún problema en Etiopía pero obviamente las infraestructuras no son las mejores si quieres salir de la capital y ver el país a través de su transporte y sus gentes.
      Muchas gracias por tu comentario. Si te apetece escribir o tienes fotos chulas de tus viajes, estás invitado a escribir en el blog. Esa es nuestra filosofía, cuantas más personas escribamos, mucho mejor!!! (envíanos un correo a inshalablog@gmail.com si te animas)

      Gracias de nuevo,
      InshalaMig

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